Posturas opuestas entre la cultura española y la neerlandesa ante la vida de un anciano contagiado del coronavirus Las principales víctimas mortales en esta pandemia han sido los ancianos. En España e Italia la reacción natural ha sido darles atención médica hasta el último momento, aún cuando las posibilidades de supervivencia son mínimas. La filosofía holandesa por su parte plantea que es inhumano llevar a los ancianos a morir al hospital. La intención de confrontar estas ideas no es calificar alguna con respecto a la otra. Sólo se pretende mostrar dos visiones diferentes ante la vida y la muerte que han marcado el manejo de la pandemia del coronavirus en ambas culturas. Intentar salvar la vida de los ancianos enfermos de Covid-19  prevalece como objetivo en el sistema sanitario español. Como ya es conocido las personas mayores son los más vulnerables a contagiarse de la enfermedad, a desarrollar complicaciones y morir.  La tasa de mortalidad en este grupo social es elevada. La mejor opción en su caso es evitar el contagio a toda costa. El impacto de la pandemia ha sido tan grave en localidades como Madrid en España y Lombardía en Italia que se ha optado por dar el respirador a los más jóvenes con mayores esperanzas de vida. En este punto entra en la discusión la postura ante la muerte. ¿Qué es lo correcto llevarlo a un hospital donde probablemente no le den prioridad por el tema de su esperanza de vida o “prevenir su sufrimiento”? La última opción es la aplicada en la cultura neerlandesa, quienes afirman que en el hospital solo se le darán cuidados paliativos, que ya reciben en los centros de mayores. 

El valor cultural de los ancianos en España lleva a intentar salvar su vida a cualquier precio

Esta postura es vista desde otra perspectiva por parte de los especialistas neerlandeses, quienes consideran que esta el la causa del colapso hospitalario en España e Italia. En España la gestión de la capacidad de la UCI es distinta a la neerlandesa, quienes admiten que no los incluiría por ser demasiado viejos. La geriatra holandesa Arend Arends afirma que “los resultados de este grupo de pacientes en la UCI son muy moderados”, por lo que su recomendación pública es que hay que explicarle al paciente que la hospitalización es intrusiva y solitaria, estarán aislados sin poder recibir visitas.  Para Arends la hospitalización lleva un tratamiento largo e intrusivo, considera el uso del respirador como un ataque al cuerpo que sólo los dejará más debilitados. La misión de alargar la vida de las personas mayores contradice la idea de “cooperar” para que los recursos disponibles se dediquen a salvar a los enfermos con más esperanzas de sobrevivir.  Otro punto que utilizan para validar su postura es el hecho que al evitar los traslados se reduce el riesgo de contagios del personal de la ambulancia y los sanitarios. Además de disminuir la sobrecarga del hospital

“No traigan a los pacientes débiles y ancianos al hospital”.

La jefa del departamento de geriatría en Gante, Nele Van Den Noortgate afirma que “llevarlos al hospital a morir allí es inhumano”, por lo que hace el llamado a no llevar a los pacientes débiles y a los ancianos al hospital. Las autoridades sanitarias de los Países Bajos y Flandes han dado directivas y guías a sus hospitales para que evalúen con rigurosidad la posibilidad de traslado de los ancianos contagiados con coronavirus a un centro médico. La recomendación responde a la necesidad de no saturar los hospitales y prevenir un mayor sufrimiento a los ancianos. La política es que los médicos discutan con los pacientes crónicos si les gustaría o no ser ingresados en la UCI en el caso de que se agrave su salud. Lo ideal es evitar sufrimiento innecesario y que las personas puedan elegir dónde quieren pasar sus últimos días. Por otra parte el objetivo es prevenir la falta de respiradores y camas en la UCI, para no llegar  a la situación de Lombardía que ha llevado a los médicos a privilegiar a las personas con mayores esperanzas de vida.