Con este certificado digital se pretende facilitar la movilidad de las personas inmunes, más sin embargo, desde el Ministerio de Sanidad se descarta un pasaporte covid para poder moverse por España, y los inmunólogos consideran que un documento como este generaría una falsa sensación de seguridad en quien lo posea, por no estar demostrado que las vacunas eviten la transmisión del virus.
Con el actual ritmo de vacunación en el país, lento. Según lo últimos datos de Sanidad, por primera vez el número de personas con al menos una dosis de de la vacuna contra el Covid-19 ha superado al número de personas contagiadas.
Con sólo cerca de 1.6 millones de personas inoculadas con la pauta completa de dosis, la ministra Maroto advierte que todo depende del volumen de población que se haya vacunado y haya pasado la enfermedad para podernos mover con seguridad, y confía que en abril está vacunada el 30% y 40% de la población.
La urgencia por reactivar el turismo
En cuanto a la sanidad exterior, los profesionales que controlan las fronteras médicas de España, tampoco dan el visto bueno a que cada quién viaje con un pasaporte de vacunación a su libre albedrío.El pasaporte podría ampliar las brechas sociales
La situación pandémica podría originar un mundo dividido entre los vacunados y los no vacunados, que posibilitaría un alivio necesario para las economías del mundo, la reunión de las familias separadas por los cierres fronterizos, pero también implicaría altos riesgos éticos y contra los derechos humanos universales.
Ya este tema es todo un debate político que ha generado quejas contra la tiranía en el Reino Unido, protestas contra la discriminación en Dinamarca, una gran desinformación por redes sociales en EEUU y, dentro de la UE algunos desacuerdos.
En Israel, que el país pionero con este tipo de documento con su Pasaporte verde, se han registrado problemas técnicos con el papel escrito que el Ministerio de Sanidad entrega a cada vacunado. Sumado a que cientos de personas manifestaron en una concentración en Tel Aviv en contra de "tener que vacunarte, quieras o no, para poder acudir a algunos lugares", afirmaba una participante.
En esencia, está el tema de la desigualdad de vacunación contra el Covid entre los países. Se reconoce que las vacunas aprobadas sólo han sido distribuidas en las naciones que son lo suficientemente ricas como para comprarlas o producirlas.Se calcula que en los países más pobres del mundo tengan que esperar dos o tres años para ser inoculados.
Aunque si bien la mayoría de estos ciudadanos no tiene la posibilidad de costearse viajes internacionales, si hay millones de personas con los medios para viajar pero que no tienen acceso a las vacunas o se niegan a pincharse.
Y es que sólo vasta echar un vistazo a las negociaciones dentro de la UE, donde 27 países comparten vastas fronteras pero tienen necesidades económicas y tasas de vacunación marcadamente distintas.
Algunos expertos instan a los gobiernos a esperar los estándares internacionales sobre los pasaportes antes de la reapertura de los viajes. Esto con el fin de evitar que las medidas desiguales conduzcan a prácticas inseguras o inadecuadas maniobras geopolíticas.

Otra opción podría ser seguir el ejemplo que han dado Japón y Australia, donde han sido capaces de controlar la pandemia sin usar alguna vacuna.
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