El pasado martes,Salvador Illa se despidió del Ministerio de Sanidad afirmando que "no se arrepiente de nada".
Preparando el camino a las elecciones
Con la creciente tercera ola del covid, desde comienzos del año varias han sido las Comunidades que han "suplicado" a Sanidad y al Gobierno central que se imponga un nuevo confinamiento para frenar los contagios y bajar la presión hospitalaria. La respuesta hasta hoy ha sido, endurecer mucho más las restricciones con toques de queda y cierres perimetrales, cierres de la hostelería y comercios no esenciales y, la reducción de solo convivientes en reuniones. Si con la tercera ola la tasa de contagios, muertos y camas en UCIs son más elevadas que en marzo, cuando se decretó el confinamiento, la interrogante surge: ¿Por qué no se vuelve a imponer? La respuesta, llega de la forma más cínica: poder realizar la campaña política hacia la Generalitat calatana.
Aún con los estragos del coronavirus y la crisis para la inmunización, las autoridades catalanas no cambian la fecha de elección, e inclusive se tiene previsto flexibilizar las restricciones y cierres perimetrales para la realización de los mitines políticos.
Simplemente, Illa preparó las elecciones en plena escalada del covid con un decreto de alarma que permite sus mítines y garantizarse la victoria de la Govern.
La maniobra de La Moncloa
De ser un ministro criticado y criminalizado durante la pandemia, Salvador Illa pasó a ser un activo electoral, que tiene posibilidades de dar la victoria a los socialistas en Cataluña según el Gobierno central. Por su carácter templado, calmado en todo momento a pesar de la difícil situación con la que ha tenido que lidiar. Todo ello, le ha aportado una imagen de hombre tranquilo valorada por los electores. En la actualidad, los sondeos electorales avalan la maniobra de Moncloa de sacar a Salvador Illa de la gestión de la pandemia para ponerle a competir electoralmente en Cataluña. Y ante ese objetivo político no hay pandemia que valga. De ahí que el ministro se resistió a modificar el decreto del estado de alarma, pese al clamor de la Comunidades autónomas. Un confinamiento domiciliario en Cataluña acabaría con la cita electoral del próximo 14 de febrero y su aplazamiento hasta dentro de tres meses o más bajaría, la popularidad que tiene Illa.Querella por gestión homicida
Mientras Illa sigue su carrera a la Generalitat, hoy ha recibido la primera querella después de abandonar su cargo como ministro.
Esta fue interpuesta por la Asociación Nacional de Víctimas y Afectados por Coronavirus (Anvac) y, en la que también denuncia al director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón.
En la misma se le acusa de una gestión que ha dejado más de 85.000 muertos en España y por la que podría tener que responder ante la Justicia.
Se trata de la primera acción penal que se presenta tras publicarse su cese del cargo el pasado miércoles en el Boletín Oficial del Estado (BOE).
Esta acción legal remite que para muchos ciudadanos que fallecieron por la mala gestión en el primer trimestre de 2020 y por otros posteriores, como los referidos a decisiones adoptadas por el Ministerio de Sanidad entre julio y septiembre pasados.




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