La revisión de un artículo científico en febrero pasado, en el que se aseguraba que además de las vías respiratorias, el covid-19 podría viajar por los intestinos, inspiró a un estudio de heces fecales en la Región. El equipo Saneamiento y Depuración de Aguas Residuales de Murcia, encabezado por Pedro Simón, consiguió los permisos para hacer los experimentos necesarios con los científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universidad de Valencia. Los resultados preliminares arrojaron que el ARN viral aparecía en las aguas fecales 16 días antes de la confirmación del primer caso, específicamente en Lorca, Cieza y Totana. Con el estudio realizado a las principales centrales de tratamiento se constató que las aguas que llegaron contenían la presencia del coronavirus. Sin embargo, las aguas que salen, lo hacen completamente limpias. Cabe destacar que no se han hecho pruebas de viabilidad, pero es “improbable” que el ARN viral de las heces fecales que viaja por las aguas residuales tenga la capacidad de infectar. Ante lo planteado, surgió la duda sobre la relevancia de analizar en las cloacas estos residuos y que sirviera para la alerta temprana de nuevos brotes. El mismo equipo que analizó las aguas residuales de Lorca y los otros dos municipios, hizo lo mismo en la ciudad  de Valencia y localidades vecinas. Igualmente se constató presencia del virus, antes del primer contagio, aunque por un día. “Hay estudios que muestran que los infectados expulsan fragmentos de virus en las heces hasta 42 días después de la infección”, explica Gloria Sánchez, del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA-CSIC) y coordinadora del trabajo. Su equipo lleva años estudiando la presencia de múltiples virus tanto en alimentos como en aguas. “Creemos que este sistema puede funcionar como alerta temprana ante un posible segundo brote en unos meses; no sería una sustitución de las medidas de vigilancia epidemiológica ya establecidas, como los tests masivos, sino complementaria”, puntualizó la investigadora. Los dos estudios realizados, tanto en Murcia como en Valencia, no están revisados por expertos, pero se publicaron en servidores abiertos, actualmente se enviaron a revistas científicas. Una medida alterna Pero como los investigadores afirman, es una manera para analizar la circulación del virus, a través de las centrales de tratamiento, en el caso de Murcia que supera el medio millón de habitantes. Los científicos reconocen que es muy difícil extrapolar datos para estimar la cantidad de personas infectadas solo con el estudio de las aguas residuales. Ello debido a los millones y diversos residuos que llegan a las centrales de tratamiento. Asimismo, se tiene que tomar en cuenta las cargas virales de cada individuo. De igual forma el uso de agentes químicos presente en las mismas aguas, que reducirían la concentración del virus. No obstante, los científicos analizan modelos matemáticos para encontrar una estimación adecuada. En resumen, como lo han planteado los investigadores, estos estudios como el realizado en Lorca, no sustituyen las medidas sanitarias como la aplicación de pruebas. No obstante, servirían de referencia y posiblemente alertarían sobre el comportamiento del virus y prepararse ante posibles rebrotes.