De manera institucional voceros de la central Fotovoltaica que aspiran construir una planta solar en Puerto Lumbreras, desmienten públicamente a ANSE y sus infundadas declaraciones. La Asociación de Naturalistas del Sureste, se ha manifestado en contra de esta obra porque según ellos, impacta negativamente a la biodiversidad de la zona.

En una reciente nota de prensa, miembros de la ANSE intentaron menoscabar  los beneficios de la obra destinada a producir energía limpia para el consumo eléctrico en la localidad de Puerto Lumbreras.

En este sentido, ANSE  aseguró que junto a la planta solar se construiría un tendido eléctrico de 20 kilómetros de trazado, el cual pondría en riesgo la vida de la fauna que allí se alberga, especialmente La tortuga mora, el alzacola rojizo y el águila perdicera.

Indicó la fuente institucional que a ANSE se le ha dado respuestas argumentativas que les haga entender que tales observaciones a favor de los mencionados animales silvestres no tienen cabida y fueron enfáticos al decir que “el riesgo de electrocución en líneas de 400 MW  no existe debido a las distancias entre los conductores/fases”.

Sostuvo el vocero de la empresa  que lamentablemente las áreas de campeo se pierden cuando se plantan rubros como lechuga o parrales y no cuando se instala una planta fotovoltaica,tal como lo quiere presumir ANSE.

“Nuestro proyecto implica dejar naturalizada y apta la zona para la proliferación de las presas de las aves rapaces”, agregó.

Insistió en expresar que la central fotovoltaica persigue el desarrollo sustentable y la armonía con el medio ambiente, de allí que los estudios previos siempre estuvieron hacia esa dirección; buscando alternativas y tomando decisiones a favor de la convivencia de la planta y del medio ambiente.

En otras palabras poner en práctica lo que se conoce como la agrivoltaica que es poner bajo un mismo techo el desarrollo de la energía solar y al mismo tiempo mantener la agricultura.

De esta manera, de acuerdo a la fuente institucional, se acabarían los conflictos que han dividido las opiniones entre diversas agrupaciones que se oponen a esta obra; tal es el caso de la propia ANSE o de la directiva de la Comunidad de Regantes de Puerto Lumbreras, cada quien desde sus ópticas y contradicciones.

Aseguraron que en todo caso tienen alternativas para abordar las afectaciones de los terrenos, aunque en el caso de los destinados a los regadíos, su extensión no representa una amenaza para la seguridad alimentaria, como lo ha querido dejar ver la CR de Puerto Lumbreras.

En esta perspectiva, explicaron que en estos espacios regables, “los derechos de agua pueden cederse a otros agricultores y mejorar su productividad”, finalizó.