En nuestras fronteras, la Sociedad Española del Sueño (SES) es el máximo exponente para el desarrollo de la investigación e impulso de la Medicina del Sueño en España. Su coordinador, Diego García Borreguero, ha asegurado que el sueño de calidad puede proteger contra enfermedades infecciosas como el Covid-19 o la gripe.
Siguiendo esta línea, el Centro de Investigaciones Sociológicas ha registrado por medio de una encuesta a mediados de febrero, que la pandemia afecta a la salud mental de los españoles, pues el 42% sufre problemas de sueño y la mitad están cansados.
El resultado más evidente fue que un 41,9% ha tenido problemas de sueño, mientras que más de la mitad de los ciudadanos (un 51,9%) confiesa sentirse "cansado o con pocas energías"
El virus que nos roba el sueño
Las pesadillas extrañas, levantarse varias veces por la noche, desvelarse o dormirse demasiado tarde, son de alguna manera una manifestación del insomnio.
Lo que nos hace estar más irascible de lo normal, fatigarse a mitad del día o notar problemas a la hora de razonar y manifestar pensamientos.
Y cuando esta condición se agrava por el estrés o la pérdida de las rutinas se disparan las ventas de productos sin receta, que bien pueden ayudarnos a conciliar un sueño reparador o traer efectos colaterales en algunos casos.
El nocivo efecto de excederse con los ansiolíticos. Imagen de Palabrasclaras.com
Desde mismo sondeo mencionado, se pudo conocer que desde que comenzó la pandemia un 6,4% de los españoles ha acudido al psicólogo o al psiquiatra por algún problema, sobre todo trastornos depresivos o de ansiedad, y a la mayoría de estos pacientes les prescribieron psicofármacos, como ansiolíticos, antidepresivos y reguladores del sueño.
Incluso, por causa de la pandemia, se ha acuñado un nuevo concepto: "coronasomnia", que es la incapacidad para conciliar el sueño o mantener una buena calidad del mismo a raíz de la pandemia.
Según la WSS a nivel mundial, el trastorno del sueño afectaba al 45% de la población antes de la pandemia. Por lo que a más de un año de vivir con el virus, son más los individuos que han visto menguada la cantidad y calidad de su sueño.
Para conocer eso que nos afecta la rutina de sueño, a continuación presentamos algunos de los errores comunes para conciliar el sueño.
- Estar demasiado tiempo frente a las pantallas. Ya de esto se nos ha advertido muchísimo, del mal hábito de echar un vistazo rápido al móvil, tablet o portátil antes de acostarnos.
- No dormir por quedarse mirando al techo. O lo que conocemos popularmente como "contar ovejitas" tiene sus peligros. El hecho de quedarse en la cama mirando a la nada demasiado tiempo lleva a asociar la cama con el insomnio, que es algo que a largo plazo puede ser problemático.
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Padecer del Síndrome de la fase retrasada del sueño o "búho nocturno". Retrasar las horas del sueño ha sido el peor de los males con el confinamiento y las restricciones sanitarias por el Covid.
Con todo el aumento del teletrabajo, pasamos demasiado tiempo en casa encerrados. Lo que ha alterado la estructura típica del día, y ha aumentado el tiempo de pasamos pegados frente a una pantalla, por lo que o retrasamos las horas de sueño o nos despertamos más tarde de lo habitual.
- Exagerar el tiempo de la siesta. No sólo la falta de sueño es perjudicial para la salud, pues dormir demás, también lo es.
- Ingerir alcohol antes de irse a dormir. Lo que sucede con las bebidas alcohólicas es que al metabolizarse forman la sustancia acetaldehído, que en realidad es un estimulante.
- Medicarse para poder dormir. Utilizar incluso suplementos naturales no son la mejor opción para conciliar un buen sueño. Además de provocar adicción a los fármacos o psicotrópicos pueden generarse problemas a largo plazo como pérdida de la memoria, agresividad, pensamientos suicidas o depresión.
Algunas recomendaciones que mejoran el sueño
Si ya vimos los malos hábitos que no nos dejan conciliar un sueño de calidad, debe prestarse atención al cambio o inclusión de buenos hábitos en nuestra rutina diaria de sueño y vigilia. En cuanto a las luces brillantes de las pantallas, se recomienda no usar las de luz azul por al menos una hora antes de acostarse a dormir. En el caso de las siestas, no excederlas más de media hora y el horario ideal para tomarlas es al mediodía o a las 14.00 horas, según los expertos del sueño.Si te cuesta dormirte estando ya acostado, es necesario que salir de la cama y empezar a caminar por la habitación o la casa o hacer algo que te distraiga hasta que se inicie la somnolencia.
La función de un buen sueño es tan importante para el organismo, que según ha informado el coordinador de la Sociedad Española de Sueño, Diego García Borreguero, "el sueño de calidad puede proteger contra enfermedades infecciosas como el Covid-19 o la gripe".
Inclusuve, afirma que estudios científicos demuestran incluso el impacto que tiene un sueño de calidad en la efectividad de la vacunación. Si se duerme mejor los anticuerpos se desarrollan más rápidamente.
Por lo tanto, "aquellas personas que duermen mejor tienen una esperanza de vida más larga, suelen tener un menor índice de algunas enfermedades como son las de tipo endocrinológico (diabetes y obesidad), las cardiovasculares o las cerebrovasculares, y también una menor incidencia de algunos tipos de tumores.
"De alguna forma el sueño es un proceso de reparación que, además del correcto funcionamiento del cerebro, tiene una enorme influencia sobre nuestra salud en general, incluido el sistema inmunológico", concluyó el experto.

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