Parte de los efectos que deja la pandemia están vinculados a la salud mental, el miedo ha sido identificado como una de las emociones frecuentes en medio de estos casi dos años de contagios, muertes, restricciones, secuelas, caída económica y separaciones o aislamiento.

 

En medio de la sexta ola, con reporte de cifras con unos 4.000 positivos en 48 horas, y el endurecimiento de las restricciones en hostelería desde el viernes, la 'tardebuena' se vio entusiasta, como sitios llenos, aglomeraciones, fiestas ilegales, y relajación entorno a las nuevas restricciones que limitan el número de los aforos mientras obligan al uso de la mascarilla en exteriores, como se observó en la Región.

 

Un Viernes de Navidad

El centro de Murcia mostró lo típico personas usando la mascarilla, otras no, otras común uso indebido o inadecuado porque no cumple la función de evitar el contacto con las macropartículas delas secreciones humanas. Se evidenció la alta presencia policial desplegada para vigilar el cumplimiento de su uso, así como el respeto a los límites máximos de 10 personas por mesa en el interior de los establecimientos hosteleros y de 12 en las terrazas. 

La policía en Cartagena detectó una fiesta ilegal con cerca de cuarenta personas, mientras que en Lorca hubo multas a dos bares por permanecer abiertos fuera del horario permitido. 

 

El de Ayuntamiento de Murcia tramitó sanciones a menos de 10 ciudadanos, que pese a ser orientados por los agentes, se negaron al uso de la mascarilla. 

En general la Policía Local recorría la avenida de la Constitución de Murcia advirtiendo y recomendando el uso debido de la mascarilla.

En la plaza de Santo Domingo y la calle Trapería, con los villancicos de dos grupos de jóvenes resonando separados por apenas 400 metros y la zona abarrotada, varias personas circulaban sin protección.

 

Aglomeraciones

A mediodía, la 'tardebuena' ya empezaba a intuirse. En la plaza de las Flores los primeros grupos de jóvenes, muchos con gorros y cornamentas de reno en colores rojos y dorados, comenzaban el aperitivo. La Nochebuena que, años atrás, comenzó a ser 'tardeo', se anticipó aún más fruto de las prisas pandémicas y las restricciones horarias que decretan el cierre de todos los bares a partir de la una de la madrugada. 

 

Conforme las comidas fueron terminando en restaurantes y hogares y se fue acercando la hora de las copas, la vieja normalidad regresó con fuerza, y ya ni el uso de la mascarilla fue tan habitual ni la pandemia estuvo tan presente. En el centro de Murcia, en zonas como la calle Simón García, Alfonso X y plaza de las Flores, las aglomeraciones y el consumo de alcohol en la calle diluyeron las precauciones. La jornada se cerró en Murcia con sanciones a dos locales por seguir abiertos pasada la una de la madrugada. Una hora a la que los botellones ganaron terreno, como habían vaticinado los hosteleros, y que dejó 37 sanciones por beber alcohol en la calle. 

 

Lo mismo sucedió en Cartagena, con la plaza San Francisco como uno de los lugares más concurridos; o en las calles de Lorca, donde las mayores aglomeraciones se registraron en la plaza del Pueblo Saharaui, la terraza de algunos establecimientos hosteleros de la avenida de Europa, el parque de San José y en la zona centro, el área de Corredera.