Por hablar el mismo idioma las víctimas se cofiaban de sus propuestas fraudulentas
Conocían perfectamente los trámites a realizar por lo que aportaba mayor credibilidad al engaño
Las arrestadas, madre e hija, captaban a las víctimas en las colas de las comisarías, donde simulaban que trabajaban con la Policía aprovechándose del desconocimiento de los recién llegados, cobrarles determinadas cantidades de dinero –250 euros por adulto y 150 euros por niño– por hacer sus trámites.
"Las arrestadas, que habían desempeñado durante años la labor de intérpretes oficiales a través de una empresa, conocían perfectamente los trámites a realizar por lo que aportaba mayor credibilidad al engaño y además, entraban y salían de las dependencias policiales simulando trabajar con los agentes”, señala la Policía en un comunicado.
La presunta estafa no acababa con la obtención del dinero de sus víctimas, sino que, cuando los afectados detectaban el engaño y reclamaban la devolución de su dinero, las detenidas les amenazaban diciendo que tenían capacidad para anular los trámites y cancelar los documentos recién obtenidos.
El suceso pone de manifiesto que, tal y como alerta Unicef, los desplazados por el conflicto en Ucrania se encuentran en una situación de incertidumbre y vulnerabilidad que es terreno abonado para que estafadores, mafias y redes de explotación se aprovechen de ellos, algo ante lo que Suárez Pertierra llama a responder "fortaleciendo con carácter permanente la respuesta de España a las necesidades de atención, protección e integración social" de los refugiados.

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