Muchos espectadores de la película de Netflix sobre Marilyn Monroe andan en busca de respuestas sobre si tal o cual acontecimiento sucedió de verdad o no.
¿Marilyn Monroe vivió una relación a tres bandas con Cass Chaplin y con Edward G. Robinson Jr.? ¿John F. Kennedy abusó sexualmente de ella? ¿Fue víctima de maltrato por parte de la estrella del béisbol Joe DiMaggio?
Desde el estreno de Blonde en Netflix, la película que ha disparado la expectativa de que Ana de Armas aspire al Oscar, se producen cada día cientos de miles de búsquedas en Google en esos mismos términos. La curiosidad sobre la vida de Marilyn Monroe, o de Norma Jean Baker, tantísimas veces contada en biografías y películas, parece no saciarse jamás. Y en realidad es una situación paradójica, porque Blonde no tiene la intención de reescribir los hechos que acontecieron en la vida de este icono del siglo XX, tampoco acercar su figura a un público más joven. Para entender su verdadero objetivo, y para plantearnos las preguntas correctas, tenemos que viajar más de 20 años atrás.
Estamos en el año 2000. Joyce Carol Oates, la gran dama del thriller estadounidense, fija en la lista de candidatos al Nobel de Literatura, publica Blonde. Se trata de una larguísima biografía ficcionada de Marilyn Monroe para la que lleva años, si no décadas, documentándose. Joyce Carol Oates ha leído todas las biografías publicadas previamente sobre Marilyn, ha estudiado a fondo su carrera, ha visto y leído una y otra vez todas sus películas y entrevistas, ha cruzado miles de recortes sobre qué pudo suceder y qué no en la vida de la malograda actriz. Y con todo ese ingente material, toma una decisión creativa que es la que hay que asumir y comprender para digerir la película Blonde de la manera más apropiada.
Dado que hay contradicciones irresolubles en las diferentes versiones, que es imposible saber hasta qué punto algo que se apunta fue verdad o no, que hay grandes vacíos en algunas etapas de la vida de Marilyn, Joyce Carol Oates decide lo siguiente: en lugar de ceñirse a los datos cien por cien corroborados, se ciñe al cien por cien a lo que ella intuye que fue la historia real después de su ardua investigación. Es decir, capta la esencia de lo que ella está segura que ocurrió y lo cuenta a través de las escenas que mejor definen ese punto de vista.
Dicho de manera más literal. Para la autora, no es tan importante si Norma Jean, en la época en que empezó a ser Marilyn Monroe, tuvo o no una relación con Cass Chaplin y con Edward G. Robinson Jr. Lo importante para la escritora era contar el conflicto de Norma Jean de tener una figura paterna difusa, vinculada a la industria de Hollywood pero a la vez invisible, la ausencia como vehículo de falta de amor y de expectativa incumplida. Y, a sabiendas de que en ese punto hay una zona oscura en la vida sentimental de Marilyn, construye esa relación que pudo ser o pudo no ser con dos personajes también afectados por ese conflicto paternal, dos hijos de grandes actores que veían a sus vástagos como seres decepcionantes.
Abusos, machismo y relaciones tormentosas
Lo mismo sucede con los abusos de otros hombres como Joe DiMaggio o JFK. No, no hay pruebas de que uno la pegara y de que otro abusara de ella, pero esas escenas ficcionadas buscan llegar a una esencia de verdad: fue una mujer absorbida, estrujada y sacudida por los hombres que tuvo cerca, por los que supuestamente la querían desde un ansia de posesión tóxica y los que supuestamente la consideraban un trozo de carne que podían devorar junto a sus amigotes. De hecho, ni en la novela ni en la película se pone nombre propio a estas figuras, son El Deportista y El Presidente, de manera que se refuerza el carácter alegórico de estas relaciones. Cada uno representa un vector de abuso sobre la figura de una mujer rota, mental y físicamente carbonizada, atravesada por todas las fuerzas de una estructura patriarcal que la conduce a todos los abismos.
No solo es una visión sobre abusos machistas. Se puede aplicar esa fórmula también a la construcción de su personalidad, teñida por la enfermedad mental de su madre, y la de su concepción de lo que significa ser actriz, que tiene que ver con sentirse poseída por esa amiga fantasmal que aportaba algo de luz e ilusión en la época oscura del orfanato.
Tomado de : https://www.esquire.com/es/actualidad/tv/a41490854/blonde-real-ficcion-marilyn-monroe/

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